Presentación: Si a muchos artistas, no importa la disciplina artística que tengan (música, danza, pintura, escultura, etc), el arte les ayuda a trabajar y plasmar sus emociones, ¿qué no será capaz de hacer el arte por cada uno de nosotros, a través de sesiones terapéuticas? Conozcamos en que consiste la terapia de arte y los grupos de arte terapéutico.

Existen muchos tipos de terapias psicológicas que ayudan a que podamos superar nuestros conflictos, duelos, traumas, etc. Sin embargo la terapia de arte funciona como parte de las técnicas psicológicas conocidas como terapia breve, es decir, aquellas que no requieren un proceso o seguimiento terapéutico largo.

La terapia de arte nos permite expresar nuestras emociones, conscientes e inconscientes, a través de alguna actividad creativa. En la mayor parte de los casos no se trata de seguir un patrón establecido de arte, es decir, no consiste en tomar una clase de arte sin embargo, no descartó la posibilidad de que una persona pueda aprender técnicas artísticas y usarlas de manera terapéutica.


Para trabajar con esta terapia, lo primero que debemos de hacer es saber que es lo que queremos trabajar. Puede tratarse de algún miedo, fobia, un problema en alguna de nuestras relaciones (amigos, pareja, de trabajo, familia) lo que sea, esta terapia nos ayuda a trabajar con cualquier tipo de emoción y situación incluyendo las laborales. Cuando se trabaja con terapia de arte, las técnicas mas usadas son el dibujo (en cualquier técnica, acuarela, lápices de colores, etc.) y el modelado (usando plastilina, barro, masa, entre otras). Pero estas no son las únicas, depende de que es lo que deseamos trabajar que podemos alternar o combinar técnicas artísticas. 

Trabajar con dibujos o con modelado nos permite plasmar aquello que tenemos en nuestro interior. Muchas veces no somos capaces de tener claridad sobre lo que nos ocurre o lo que estamos sintiendo, pero si somos capaces de plasmarlo en un dibujo o en una pequeña escultura, tenemos, entonces, la posibilidad de comprender aquello que esta en nuestro interior y, al mismo tiempo, podemos contar con la oportunidad de irlo cambiando para que se pueda transformar en algo que enriquezca nuestra vida.

El uso del dibujo busca la libre expresión de nosotros mismos, no se busca plasmar algo que ya esta establecido, es decir, no se busca reproducir o repetir una obra de arte que ya existe, sino crear algo nuevo a partir de la emoción o sentimiento que queremos trabajar, de ahí, el único límite que tenemos como personas es la resistencia que podemos tener para la creación de un dibujo; es decir, el miedo de sentir que lo que hacemos esta bien o mal, esto es lo primero que tenemos que superar, esta es la mayor resistencia para expresarnos.

En ese sentido, uno de los primeros beneficios de esta técnica es la seguridad y la confianza en uno mismo que puede aportar a cualquier persona. Cuando usamos la terapia de arte a través de los dibujos, no tenemos como prioridad la transmisión de técnicas artísticas, lo cual permite reforzar la idea de que cada uno de nosotros somos capaces de lograr creaciones artísticas, cuyo fin no es más allá de plasmar algo que no sabes que forma tiene, un pensamiento, una emoción o una situación. Conforme vamos avanzando, por que cada vez realizamos una creación nueva, los dibujos nos darán mayor claridad sobre lo que estamos haciendo en esta técnica terapéutica y nos permitirán transformar la experiencia de nuestro presente.


En el caso del modelado si podemos aprender técnicas que nos permitan ir delineando una obra artesanal, sólo con el fin de poder transformarla. Comenzaremos con una figura cuya forma no esta definida pero que iremos puliendo, cubriendo los detalles que la hagan resaltar más. Así, mientras avanzamos con nuestra obra, al igual que con los dibujos, vamos dándole un nuevo sentido a nuestro trabajo y a nuestras emociones.

Cada terapeuta ayuda y acompaña el proceso terapéutico de diferente manera, pero en lo que muchos coincidimos es en que el fin de la terapia sea que los sentimientos y las obras artísticas resulten enriquecedoras para el desarrollo personal e integral de cada individuo. Cabe aclarar que los terapeutas no interpretamos, juzgamos o calificamos la obra artística, solo guiamos y apoyamos a la persona para que la desarrolle de la manera en que le resulte más benéfica para su vida.

Por mi parte, el arte como proceso terapéutico me ha permitido explorar áreas artísticas cómo el teatro, los juegos de rol, la danza, la música, entre otras, cada una de ellas, al igual que las anteriores, nos ayudan a tener un mejor conocimiento de nosotros mismos, de la manera en que reacciona nuestro cuerpo y ayuda a desarrollar mayor sensibilidad, lo cual no quiere decir que seamos mas vulnerables, al contrario, esta sensibilidad se refleja en mayor comprensión de las situaciones que viven las personas que nos rodean, mayor empatía con todo nuestro entorno y también mayor seguridad en nuestras decisiones, así como seguridad al hablar. 

Anteriormente he organizado grupos de arte terapéutico donde ponemos en práctica esta técnica. A veces trabajamos solo una actividad artística, otras ocasiones trabajamos dos o más, dependiendo de las necesidades e intereses que el grupo tenga.

El arte no es una actividad reciente, aunque así lo parezca, ha estado presente en diferentes culturas a lo largo de la historia. Si bien, es hasta décadas recientes que se le da este enfoque terapéutico y sanador hay que buscar rescatar ambas visiones para llevar a cabo un trabajo y resultado integral para cada participante.